jueves, 17 de octubre de 2013

Sobre la Misericordia de Dios

Aunque nuestros pecados sean como rojo escarlata, como blanca nieve se transformarán.
Gracias a la Misericordia de Jesús, sabemos que Él por medio de una sincera confesión, nos perdona. Y también nos ama hasta tal punto que aunque seamos pecadores, Él deja las noventa y nueve ovejas y sale en busca de la oveja perdida, que somos nosotros, y cuando la encuentra, se la pone en los hombros y muy contento regresa con la manada. También nos dice el Señor, “hay más alegría en el Cielo, por uno solo que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión”.




El Jesús de la Misericordia que se le apareció a Sor Faustina, tiene la inscripción a sus pies “Jesús en Vos Confío”, o sea que tenemos que confiar plenamente en Dios, Él nos lo pide. Confiar en su Misericordia , que es Infinita y nos libra del Infierno para llevarnos al Cielo.
Sí Jesús es así, Misericordia Pura y nosotros necesitamos de Su Amor para vivir, sin Amor no hay vida.



Pidamos a Jesús Misericordioso, confiar en Él, la unión de los Cristianos y el perdón de nuestros pecados por medio de una sincera Confesión. Amén





Adrián Prunotto

martes, 15 de octubre de 2013

El Sí de María

Sí María Santísima no hubiera dado su Fiat, el hágase en Mí según tu Palabra, no huera habido Salvación para nosotros, ya que Jesús no habría nacido.
Por supuesto que Dios Padre hubiera buscado otra forma, pero no, Él quería esta forma. De allí la inmensa e inconmensurable actitud de María con su Sí. Los Cielos festejaban con inmensa alegría, lo que poco después festejaríamos nosotros, el Nacimiento, la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo




María era una humilde niña de quince años cuando se le apareció el ángel, pero que había sido concebida sin Pecado Original, como todos nosotros, esto ya la situaba en una posición distinta a la del resto de los mortales, porque Dios Padre quiso asegurarse Su Sí, desde su concepción, es más desde toda la eternidad la tenía predestinada como Madre de su Hijo Único.



Luego de dar su Sí, corrió pronta a la casa de su prima Isabel que estaba ya en su sexto mes de embarazo, tal cual le había dicho el Arcángel Gabriel cuando se le apareció esperando su respuesta. Y allí María rompió en cantos de Alabanza a Dios con su Magníficat, esta es la única vez que María pudo expresar su alegría contenida en el fondo de su alma, después guardaba todas las cosas que le iban pasando con Jesús , en su corazón.
Gracias, mil gracias Virgen Santísima por Tú Si y por tenerme por hijo Tuyo. Gracias






Adrián Prunotto

Blogueros con el Papa

lunes, 14 de octubre de 2013

Sobre la Existencia del Mal

El mal como tal, comenzó con la rebelión de los ángeles, liderados por Luzbel (Satanás) contra Dios, la rebelión fue provocada debido a que Dios reunió a todos los ángeles y les dijo que los hombres iban a ser Salvados por otro Hombre Dios, nacido de una Mujer Virgen y los ángeles malos no pudieron soportar que Éstos seres humanos estuvieran por arriba de ellos, y por su soberbia se rebelaron y comenzó una guerra enorme en el Cielo dónde tres cuartas partes peleaban por Dios y el otro cuarto liderado por Lucifer, que ya había cambiado su nombre, peleaba contra San Miguel y sus huestes. El maligno fue derrotado y expulsado al Infierno para siempre. Y así fue que vino la tentación de Eva y Adán, que perdieron el Paraíso y tuvieron que habitar en esta tierra, con sufrimientos y muerte.




Pero gracias al Si de María Santísima vino Jesús a salvarnos del pecado, la muerte y el diablo por su Pasión, Muerte y Resurrección.
Si permanecemos junto a Jesús y María, no debemos temer las tentaciones del Maligno, que no puede leer nuestras mentes, pero si puede inducir pensamientos malignos, pero nosotros gracias a la Misericordia Divina no caemos en tentación y si caemos, nos arrepentimos con una sincera Confesión.
Dios quiere que todos vayamos al Cielo una vez terminada nuestra vida aquí en la tierra, pero siempre está el Enemigo presente, tratando que perdamos nuestra alma y nos vayamos al Infierno. Pero no temamos Dios es muchísimo más fuerte que el demonio y como dije antes con su Misericordia nos ayuda a que llevemos una vida Santa. Gracias Señor por tu Misericordia, gracias por darnos a Tú Madre que nos defiende del Enemigo. Amén






Adrián Prunotto

domingo, 6 de octubre de 2013

Sobre Dios

Sobre Dios



Dios es Amor, lo dijo el Apóstol Juan, nosotros fuimos creados, los seres humanos en su totalidad, por Amor y por ello, para que tengamos una vida feliz en la tierra y después la Alegría total de la Eternidad.
Pero porqué hay tanto sufrimiento en este mundo, muerte, desigualdades económicas, gente que se muere de hambre y gente que no sabe que hacer con tanta riqueza, injusticias, asesinatos, enfermedades, robos, etc, etc.
Muchas de ellas Dios las permite, como dijo Jesús “al árbol bueno hay que podarlo, para que dé más frutos”, y nos sirve para nuestra Santidad, como son la muerte y las enfermedades. Y nosotros, si estamos tristes debemos orar y Dios, sin duda, nos consolará El mismo o por su Santísima Madre, si estamos enfermos debemos recurrir a los presbíteros, para que oren por nosotros y nos curen y nos impongan los Santos Óleos y así también serán perdonados nuestros pecados.



Pero la mayoría de las veces, la pobreza, los crímenes, etc. son culpa nuestra , por nuestra  falta de amor al prójimo. Estamos muy cómodos en nuestras casas y cuando pasa algún pobre o indigente, no le damos ni un peso la mayoría de las veces, y aún más , los tratamos mal, no hacemos caridad.
Caridad es el amor puesto en acción, y se puede realizar de diferentes formas, visitando las cárceles, ayudando a los ancianos con comprensión, paciencia y entendimiento, dando educación desde niños a la gente necesitada, hay miles de formas de dar amor, encontremos alguna y pongamos en acción el amor que nos viene de Dios.



Dios es también Infinito, no tiene ni principio ni final, por eso es que el Cielo es eterno y el Infierno también lo es, si nos portamos mal aquí en la tierra, sino perdonamos a todos amigos y enemigos, si no amamos a Dios y nuestro prójimo aquí en la tierra, sino nos amamos y nos cuidamos a nosotros mismos. Nosotros no podemos escaparnos de la mirada amorosa de Nuestro Dios, como dice el Salmo, si subo la montaña más alta, allí estás Tú, si bajo a los abismos allí estás Tú, porque Dios es Omnipresente.


Dios es Todopoderoso, es decir es capaz de ayudarnos en todo, lo puede todo si nosotros con nuestra libertad lo dejamos actuar.
Tenemos que permitir que Él maneje nuestra vida por completo y así seremos alegres y felices en este mundo y dichosos en la Eternidad.
Puede curarnos de todas nuestras dolencias, si no va en contra de la Salvación de nuestra alma, nos consuela, nos acoge, nos protege del enemigo y de cualquier cosa mala que nos pueda pasar. Pero, vuelvo a repetir, para eso debemos abrirle nuestro corazón de par en par, como dijo Jesús,” si alguien nos abre la puerta mi Padre y Yo entraremos en él y cenaremos con él”. Y esto no significa ni más ni menos que dejar a Dios actuar en nuestras vidas.


También aparte de pedirle cosas al Señor Jesús y darle gracias debemos principalmente alabarlo, adorarlo y glorificarlo. Esto pone muy contento al Padre y es fuente de más gracias y bendiciones.


Dios es Omnisciente, o sea que lo sabe todo, por eso Jesús dijo “no hay nada oculto, que no vaya a ser revelado”, Dios conoce perfectamente nuestra conciencia, nuestros pensamientos, de los cuales, si son malos, nos tenemos que Confesar y si son buenos ponerlos en práctica para ayudar a nuestros hermanos más necesitados en todo aspecto. Dios nos juzgará también por nuestra conciencia. No hay nada que se le escape al Padre Amoroso.





Adrián Prunotto

martes, 24 de septiembre de 2013

Ensayo sobre el amor a María Santísima

Nosotros debemos amar también y con gran fruición a Nuestra Santísima Madre María, que es Nuestra Madre y la Mediadora de todas las Gracias Celestiales y ¿qué significa esto?, que todas las Gracias de Dios hacia nosotros pasan por sus manos, como lo dijo San Luis María Grignon de Montfort  y también es mediadora entre nosotros y el Padre, dado que lleva todas nuestras oraciones hacia Él. Por eso no nos cansemos de pedirle a María por todas nuestras necesidades y las de nuestro prójimo, Ella les dará pronta solución sino se ve afectada la Salvación de nuestra alma.